jueves, 28 de mayo de 2015

el extraño (colada)

Una noche que aparentaba ser olvidable ,un  hombre alto y enmascarado,  que estaba apoyado sobre una pared, logró cautivarme. Pude percibir sus ojos atravesar aquel antifaz  de cuero negro que llevaba puesto, para estudiarme. Yo, sutilmente ,emprendí un desfile en su dirección, meneando mi cintura de un lado a otro y montada en mis zapatos altos los cuales me hacen lucir mas elegante de lo que en verdad soy.
El enigmático hombre, cayó en mi trampa y no dudó en encararme. Hablaba con un acento francés en un tono pausado y relajado, como si el tiempo no le importase. Yo ,en cambio, comencé a acelerarme. Su presencia me ponía  sumamente nerviosa. Su perfume amaderado, su voz varonil y su tez morena, superaban mi imaginación. 
El hombre era  imponente y un tanto oscuro, como si fuese el autentico príncipe de las tinieblas.
Conversamos durante un  largo rato, mientras él me sujetaba de la cintura. Yo apenas podía despistar mi mirada de la suya. La intriga por saber quién estaba detrás de ese antifaz  y que intenciones tenía, me estaba enloqueciendo.
De pronto, el misterioso caballero me tomó del cuello y  comenzó a olfatearme  como si fuese un animal a punto de saborear a una presa.Mi piel se erizó por completo. Empecé a tragar saliva y fantasear con ser devorada salvajemente. Los segundos pasaban y  la ansiedad me venció .No pude resistir la tentación y descaradamente, me abalancé sobre el tipo e intenté besarlo, pero éste rápidamente me apartó de su lado  y me dio vuelta la cara de una bofetada. "Aquí no hermosa, vamos a mi refugio", me dijo el sujeto, mientras me  tomaba fuerte de un brazo y me llevaba consigo.
 Ciega de la excitación , me subí a un auto con él, sin saber su nombre y sin siquiera preocuparme por donde diablos me llevaría este completo extraño.¿Querría solo sexo o algo más? ¿Acaso me secuestraría, sería capaz de lastimarme o incluso matarme? No tenía ni la menor idea. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y mi corazón aceleró su palpitar, como si fuese a despegar de mi pecho. El miedo y la paranoia comenzaron a  invadirme, mientras mi ropa interior se humedecía por completo...